viernes, 8 de febrero de 2013

GUERRA MUNDIAL Z



Todas las guerras tienen un principio, confuso en la mayoría de los casos, y un fin igualmente confuso por todo lo que ha sucedido hasta entonces. Así ha sido desde los albores de los tiempos y así sería si la humanidad se enfrentara a una guerra contra los muertos vivientes, una Guerra Mundial Z.

Y poco importa que el enemigo se hubiera levantado de sus tumbas y no respondiera a ningún otro dictado que no fuera su primigenio instinto por devorar carne de otro ser.  Por una vez, el ejército al que se enfrentaban los seres humanos ya estaba muerto y sólo quedaba apuntar a la cabeza del cadáver que uno tenía delante si quería lograr detenerle.

Tal circunstancia hizo que la guerra contra los zombis fuera distinta, sin la lógica de las contiendas de antaño, algo que obligó a basar toda la estrategia de defensa en planes tan radicales como convenientes, dejando a un lado lo que dictaba la conciencia si, con ello, la humanidad lograba sobrevivir.

Nombres como Paul Redeker, famoso por el su plan de contingencia ante el inexorable avance de las hordas de muertos vivientes, habían sido tachados, en el pasado, de monstruosos y racistas, pensando solamente para salvar a una minoría, en detrimento del resto. Sin embargo, cuando la guerra estalló, Redeker y su plan se convirtieron en una guía con mayúsculas, ante la incapacidad de los gobiernos y los ejércitos para poder defender a la raza humana.

La realidad demostró que cuando la humanidad debió hacer frente a una amenaza como la de los zombis fueron pocos los que pensaron de manera global, anteponiendo sus pequeñas esferas de influencia al tan cacareado bien común. Una vez que las líneas de defensa cayeron, una tras otra devoradas por el ansia de las hordas zombies, ideólogos como Redeker pasaron de ser unos monstruos a unos salvadores y ya no había marcha atrás. El resto forma parte de la historia.

Estos párrafos son sólo unos apuntes del libro Guerra Mundial Z, escrito por Max Brooks en el año 2006. El subtítulo del libro “una historia oral de la guerra zombi” refleja muy bien el contenido de sus páginas, dado que éste se compone de una serie de entrevistas a personajes que, de algún modo tuvieron que ver, o vivieron en primera persona, muchos de los acontecimientos que se desarrollaron durante dicha contienda.

Brooks utiliza una prosa cercana a la crónica periodística y va desgranando, desde los albores de la guerra hasta el momento en el que la humanidad logró recuperar la iniciativa del conflicto. Lo mejor de su lectura es que si se cambian los zombis por cualquier otra amenaza, el trabajo de Brooks refleja las tensiones, las motivaciones y los errores de cálculo que, día a día, se cometen en nuestro mundo.

Guerra Mundial Z demuestra que ni siquiera ante una amenaza tan real y despiadada como la de un ejército de zombis, la humanidad fue capaz de ponerse de acuerdo. Da la sensación de que la verdadera amenaza no eran los muertos vivientes sino los líderes arbitrarios, los mandos militares incapaces de admitir sus errores y todos aquellos que no se resignaban a perder su influencia en las sombras.

Por ello, Guerra Mundial Z es válido tanto para los amantes del género como para quienes disfrutan con las crónicas de una contienda, aunque ésta sea una invención del escritor. Luego están las dobles lecturas, pero eso es cuestión de cada uno. 

GUERRA MUNDIAL Z 
MAX BROOKS
Nº de páginas: 464 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: ALMUZARA
ISBN: 9788496968813
Precio: 18€