martes, 21 de mayo de 2013

EL DIARIO DE ANA FRANK



En 1947, dos años después de su fallecimiento en el campo de concentración de Bergen-Belsen, el diario
escrito por la joven judía Ana Frank durante los años en los que permaneció escondida junto a su familia veía la luz pública. En sus páginas, recopiladas por su padre Otto Frank, único superviviente de la familia Frank, una joven adolescente cuenta cómo era su vida, apresada entre las paredes que conformarán su reducido mundo durante dos años, desde el 12 de junio de 1942 hasta uno de agosto de 1944.

Ana, quien empezó su diario con trece años recién cumplidos, verá cómo su cuerpo, sus sentimientos y su percepción del mundo van cambiando no solamente por tener que permanecer escondida del resto del mundo, sino por los cambios que todo adolescente sufre durante esos años del paso de la infancia a la adolescencia.

Su estilo es claro, directo, sincero y sin estar condicionado por las imposiciones de una sociedad que no fue capaz de evitar que la demencia, la cobardía y la megalomanía de unos pocos acabara, no sólo con la vida de Anne y toda su familia, sino con millones de personas inocentes.

Lo cierto es que la joven no sólo se limitó en su diario a comentar sus fantasías, su sueños y aquello que le gustaría poder hacer si aquella pesadilla terminaba algún día, sino que supo, a la misma vez, analizar la personalidad de quienes le acompañaban en el encierro, así como las relaciones que se entablaron entre ellos y cómo dichas relaciones afectaban o no a la difícil y asfixiante convivencia diaria en un espacio tan pequeño como en el permaneció escondida la joven.

Por todo ello, y lejos de lo que se pudiera pensar, el diario de Ana Frank es una magnífica radiografía de una época y de una situación social y humana que puso patas arriba el mundo moderno y a punto estuvo de sumergirlo en las tinieblas del Reich de los mil años.

Es más, su lectura debería ser, frente a textos de marcado carácter ideológico y/ o religioso, de obligado complimiento en todos los colegios del mundo -tanto para los alumnos como para los padres de los mismos- una circunstancia que les ayudaría a ser más tolerantes y abiertos de mentes, amén de lograr inmunizarse contra cualquier forma de mentalidad totalitaria.

Con todo ello nos ahorraríamos espectáculos tan lamentables y bochornosos como aquel que, hace unas pocas semanas, implicó a unos padres que se empeñaron en querer prohibir el libro escrito por Ana Frank no por denunciar la barbarie nacionalsocialista, sino por las descripciones que la joven hacía de su cuerpo y sus cambios físicos. 

Su ignorancia, además de atrevida e insultante, a punto estuvo de privar a sus hijos de tener una mentalidad más abierta que la suya, aunque, al final, las escuelas implicadas no cedieron y han mantenido el libro en donde debe estar, ahora y siempre. Y esto es muy importante, porque el legado de Ana Frank, siete décadas después, continúa igual de válido que cuando se publicó, señal de lo poco que hemos aprendido en todos estos años. 

EL DIARIO DE ANA FRANK

Nº de páginas: 384 págs.
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Editorial: DEBOLSILLO
ISBN: 9788497593069
Precio. 9,95€

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