miércoles, 29 de febrero de 2012

LAS CRÓNICAS DE NARNIA TOMOS IV y V

Imagínense una tierra mágica, en la que los animales hablan, los espíritus de los bosques y los ríos tienen gran poder, sus habitantes son libres de preocupaciones o desastres. Pues, aunque cueste un poco hacerse a la idea, este mundo lleva existiendo en los corazones de millones de personas en todo el planeta gracias a un solo hombre, C. S. Lewis, que tuvo la magnífica idea de crear Narnia.

Narnia, creada tras una canción melodiosa, tierra de reyes juiciosos en la que los centauros y los faunos trotan sin preocupación, en la que los castores invitan a tomar el té y pastel a los invitados, o los enanos crean maravillosas coronas a partir de árboles de oro o plata, es un símil estupendo para recrear la lucha continua entre el bien, siempre Narnia y sus defensores, y el mal.

En los mencionados números que pasamos a reseñar, la trama de la historia se desarrolla tras la vuelta de los hermanos Pevensie (Peter, Susan, Edmond, y Lucy, a quienes Aslan había nombrado reyes de Narnia) a su casa en Inglaterra. Ahora, tras las vacaciones los niños están esperando a que llegue el tren que los conducirá hasta sus respectivos colegios. Todos han crecido, y no solo me refiero a haber ganado altura.
Sin embargo, en vez del esperado transporte terrestre los hermanos se ven transportados a un paisaje ruinoso. Cuál no será su sorpresa al darse cuenta que se trata de Cair Paravel, su antigua residencia narniana cuando reinaban el país, y que llevan más de cien años (siempre en tiempo de Narnia, en el nuestro, tan solo unos meses) sin aparecer.

Durante todos estos años Narnia ha estado dominada por diferentes tribus, etnias, etc. y la última, los telmarinos, hombres venidos de más allá de las Montañas Occidentales, han silenciado los árboles, los espíritus, y hasta a los animales. El rey Miriaz, soberano de Narnia en estos momentos, hombre sin hijos que tiene a su cargo a su sobrino, el príncipe Caspian, no quiere siquiera oír hablar de “los Viejos Tiempos”; es decir, de la época en la que reinaban Peter el magnífico, Susan la benévola, Edmond el justo y Lucy la valiente.

La apacible vida de Caspian se verá sacudida de la noche a la mañana el momento en el que Miriaz consigue tener el tan ansiado heredero. Alertado por su maestro, un medio enano, Caspian huye del castillo y, tras enterarse de la historia del país por parte de “rebeldes” (enanos, tejones, ardillas, ratones, osos, todos parlantes) decide arrebatarle el trono a su tío.

En una lucha sin igual, los reyes de los Viejos Tiempos y el príncipe Caspian se enfrentarán a todos aquellos que no crean en los espíritus, la magia y, en definitiva, en Narnia.

El quinto número de esta fantástica serie, La travesía del Viajero del Alba empieza con la insólita noticia de la separación de los ya famosos hermanos Pevensie durante las vacaciones de verano. Peter se ha quedado estudiando, Susan irá de viaje a los EEUU con sus padres, y los pequeños Edmond y Lucy tendrán que quedarse en casa de sus tíos Harold y Alberta, y lo peor de todo, con su horrible primo Eustace, un niño repelente que no llama a sus padres “mamá” y “papá”, sino “Harold” y “Alberta”.

Sin embargo, esta estancia no va a ser ni la milésima parte de aburrida de lo que ellos pensaban, puesto que de golpe y porrazo aparecerán en medio del mar, nadando para subir a bordo de un pequeño, pero magnífico barco llamado Viajero del Alba.
Ésta es la embarcación que ha conseguido el príncipe Caspian echar a la mar para ir en busca del paradero de los amigos de su padre( lord Revilian, lord Bern, lord Argoroz, lord Mavramorn, lord Octesian, lord Restimar, y lord Rhoop), a quienes el malvado rey Miriaz había enviado a explorar los desconocidos Mares Orientales, y que jamás habían regresado.

La travesía del Viajero del Alba relata, precisamente, las distintas paradas, aventuras, misterios, y situaciones comprometidas que tuvieron lugar durante todo el trayecto hasta llegar al Fin del Mundo, siempre hacia el este.
En este libro no faltan dragones (aunque no como el lector se lo podría imaginar) seres invisibles, maldiciones, sortilegios, motines, y hasta críticas muy duras en contra del tráfico de esclavos, política que aún en los tiempos de C.S.Lewis se seguía practicando en muchas partes del mundo.

La obra de C.S. Lewis, amigo y contemporáneo de J.R.R Tolkien, está disponible ahora en un formato estupendo de tapa dura con unas portadas increíbles que recogen las esencia de cada título de esta obra. Por cierto, no se extrañen por la aparición de un león en cada portada, es un personaje importantísimo para entender la historia del país de Narnia.

Las Crónicas de Narnia IV, V
C.S. Lewis
Ediciones Destino
256 páginas
11.95 euros

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