jueves, 30 de abril de 2009

INDIANA JONES. PELIGRO EN DELFOS e INDIANA JONES. LA DANZA DE LOS GIGANTES

Autor: Rob MacGregor indy1
Novelas de 254 y 262 páginas, respectivamente
Precio: 16€
Dolmen editorial


Tras cuatro películas, una serie de televisión, colecciones de cómic, juegos para videoconsolas y figuras de todo tipo y condición, pocas cosas quedan por contar de un personaje de la talla de Indiana Jones.
Sin embargo, siempre quedan episodios en la vida de una persona tan amiga de embarcarse en locas cruzadas, por muy peligrosas que éstas sean. Y es, precisamente de dicha fuente, de las que beben la serie de novelas que ahora empieza a publicar la editorial Dolmen.

Anteriormente, sólo en algunos memorables episodios de las televisivas aventuras del joven Indiana Jones –serie que merece una segunda oportunidad, a pesar de las malas críticas que cosechó en su momento de emisión- se pudieron ver los primeros pasos del joven Henry Jones Jr., en sus años de universidad y tras lograr su licenciatura.
Eran los locos años veinte, cargados de optimismo y de un espíritu juvenil por conocer todos los secretos del mundo conocido y, desconocido.

La primera de las historias arranca, precisamente, nada más terminar sus estudios universitarios cuando Jones, tras las discrepancias surgidas con la dirección de su universidad, decide hacer la maleta y mudarse a la siempre seductora ciudad de París.
Allí, el joven estudiante conocerá a la inquietante Dorian Belecamus, una profesora apodada la “Dama helada”, la cual le convencerá para que le acompañe a una excavación en la Grecia natal de Belecamus.

Jones está empeñado en dejar el estudio de las lenguas –algo que apasiona a su padre, pero no a él- y dedicarse, por completo, a la arqueología. Por ello, acepta la invitación, atrapado por los encantos que despliega a su alrededor la distante profesora.

Una vez en territorio heleno, Jones descubrirá que la excavación, en el mítico emplazamiento de Delfos -lugar del oráculo de la antigüedad- esconde peligros que escapan a la más desbocada imaginación, aunque para cuando se da cuenta, ya es demasiado tarde para huir.

Llegados a un punto sin retorno, Jones, rodeado de los vapores que transforman a Belecamus en la pitonisa que aconsejó a reyes, mandatarios y señores de la guerra, luchará por salvar su vida, sin olvidar el valor de lo que encuentra en el camino.

La segunda de las aventuras, tras los incidentes sufridos en Delfos, arraindynca cuando Jones -tres años después de su llegada- logra un trabajo como profesor ayudante durante el verano de 1925, al terminar su doctorado en París. Nada más llegar, el nuevo profesor se estrellará contra los conocimientos de su nueva jefa, Joanna Campbell, y de la hija de ésta, Deirdre, capaz de dejarle en evidencia con sus impertinentes preguntas de niña sabelotodo. Jones sabe que debe contemporizar con Deirdre si quiere lograr un puesto en la universidad, pero la joven no se lo pone nada fácil.

Y mientras Indiana trata de adaptarse a los nuevos requerimientos profesionales, Joanna Campbell le invitará a que les acompañe –y la niña que no falte - a una visita al no menos mítico emplazamiento de Stonehenge. La intención de ambas, en especial de Deirdre, es la de probar que Merlín no fue un personaje de leyenda, sino un ser real que formó parte de la historia de Gran Bretaña.

Para Jones aquello es un viaje hacia ninguna parte, pero dados los conocimientos de sus compañeras y, queriendo satisfacer a su jefa directa, Indiana se apuntará, sin contar con que, detrás de las leyendas, hay una historia verdadera y que, para muchos, Stonehenge significa un pasado por el que merece la pena luchar.
Para colmo de males, la sombra de Dorian Belecamus y de un objeto que encontraron en Delfos complicará aún más toda la situación.

Como no podía ser de otra forma, Indiana, sus dos acompañantes y su compañero de cuarto en la universidad, Jack Shannon, -personaje que aparece en ambas novelas- estarán a punto de perecer por los desvaríos de un prominente cargo electo que ve en el pasado del monumento, la llave para lograr un poder más allá de lo imaginable.

Contadas con ritmo firme y dinámico por el escritor Rob MacGregor, responsable de las novelas que adaptaron la tercera y cuarta entrega cinematográfica del personaje de Indiana Jones, ambas novelas se leen de manera amena y divertida. Esto se logra merced a la prosa simple, pero muy bien desarrollada por MacGregor, el cual describe con mucho acierto todas y cada una de las situaciones en las que se ve mezclado el mítico arqueólogo y aventurero cinematográfico, considerado uno de los grandes iconos de la cultura popular.

Su lectura es muy recomendable no sólo para los aficionados al personaje, sino para todos aquellos que disfrutan con un buen relato de aventuras, lleno de momentos intensos y de personajes bien reconocibles y con los que es muy fácil identificarse. Todo un placer para disfrutar de una tranquila tarde veraniega.

lunes, 27 de abril de 2009

BECKY ESPERA UN BEBE

Sophie Kinsellabecky
Págínas: 352
Precio: 15€
Editorial: Salamandra


Si ya eres amigo de Becky Brandon, sabrás perfectamente bien que la sin par heroína de Sophie Kinsella ya es toda una mujer, con marido, un trabajo, pocas deudas –qué bien te han venido los años, Becky- y, ahora, con barriga.

Sí, nuestra amiga va a ser mamá, y ¿qué mejor ocasión que ésa para ir de compras? Porque, por supuesto, el bebé de Becky tiene que ser el mejor vestido, el mejor equipado, el que tenga los accesorios más chulos, la casa más elegante y en el mejor sitio de Londres,… En resumidas cuentas, el bebé tiene que tenerlo todo, todo lo que se pueda comprar. ¿O deberíamos decir la bebé?

Es que, Becky aún no sabe si es un niño o una niña, con lo que eso implica a la hora de prepararse para la llegada del nuevo miembro a la familia. ¿Entonces debería comprar la canastilla en rosa, o en azul? ¿Y no será mejor comprar la ropa en tonos neutros, como beige? No, beige no, que no es elegante, mejor crema, o marfil. Y los zapatitos a juego, con los baberos, para que no le falte de nada.

Lo mejor del caso es que, aunque Becky se encuentre pletórica por su estado, su vida, tal y como ya es habitual, no está pasando por sus mejores momentos.

Para empezar, la tienda de ropas en la que trabaja está a punto de cerrar, dado que las moscas que pululan por ahí –porque de clientes, ni hablamos- no se dejan dinero. Luke, su guapísimo e inteligente marido, está ocupadísimo y no tiene tiempo para ir de compras con ella. Su hermana, Jess, está empeñada en que le haga al bebé ropa con sacos de papas y pañales ecológicos con lino, dado que se supone que Becky ha visto la luz y ya no es una loca consumista (ejem…).

Y para rematar la faena, se acaba de enterar que hay una ginecóloga magnífica, que es la que se encarga de las famosas embarazadas, pero Becky va al ginecólogo familiar, a ver a un aburrido señor que no trata con gente famosa. La vida es injusta, muy injusta.

¡Con lo bien que estaría ella rodeada de famosas, de ésas que salen en Vogue y en otras revistas! Seguro que, después de que nazca el bebé, la invitarían a tomar el té con sus respectivos retoños, porque se habrían hecho grandes amigas, ¡y entonces ella también saldría en las revistas! Becky lo tiene todo planeado, ahora lo único que le falta es conseguir entrar en ese ámbito de estrellas rutilantes. Y para ello tiene que conseguir, a toda costa, que esa ginecóloga sea su nueva médico.

Sin embargo, tal y como dice el refrán, hay que tener cuidado con lo que se desea, porque puede llegarse a cumplir. ¿Será oro todo lo que reluce una vez llega a su ansiado destino?

Para saber más acerca de las aventuras de Becky Brandon no dudes en sumergirte entre las páginas de este libro, y en la de sus aventuras anteriores –si aún no has tenido el placer de conocer a este magnífico personaje-.

Eso sí, hazlo con escafandra, porque te auguro que no podrás despegarte de sus hilarantes y magníficas páginas.Si ya eres amigo de Becky Brandon, sabrás perfectamente bien que la sin par heroína de Sophie Kinsella ya es toda una mujer, con marido, un trabajo, pocas deudas –qué bien te han venido los años, Becky- y, ahora, con barriga.

jueves, 16 de abril de 2009

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS

John Boyle
Páginas: 224nino
Precio: 12,50€
Editorial. Salamandra


Si hay algo que un ser humano no debería perder a lo largo de su vida es la honestidad con la que ven los niños el mundo. Hoy día, en nuestra “políticamente correcta” sociedad bien pensante, cada vez es más fácil justificar cualquier tipo de atrocidad, amparándose en las distintas tonalidades de grises que existen. Poco importa el sufrimiento humano, si con dicho comportamiento se evita un conflicto con un vecino económicamente rentable o con un sátrapa del tres al cuarto.

Sin embargo, los niños son menos dados a tratar de vivir escondidos al amparo de los tonos grises y no dudan en calificar una cosa tal cual es, sin necesidad de recurrir a ningún artificio.
Por ello, el valor de un libro como EL NIÑO CON EL PIJAMA A RAYAS, no sólo por contar lo que cuenta sino, por cómo lo cuenta.

La historia -escrita por el irlandés John Boyle- arranca una vez que a Bruno, un infante de nueve años de edad, se le obliga a dejar su agradable casa en la ciudad de Berlín y mudarse a un viejo caserón en las afueras de la ciudad de Cracovia, a menos de cincuenta kilómetros de Varsovia, la capital de Polonia.

Para Bruno, aquella mudanza es del todo traumática, dado que no sólo debe abandonar su casa de toda la vida, sino que, además, tiene que dejar atrás a sus amigos y a sus abuelos.
Su madre trata de razonar con él, explicándole que todo se debe al importante trabajo que realiza su padre, razón por la cual tienen que marcharse de Berlín.

Bruno, a pesar de su corta edad, reconoce que su padre es un personaje importante –sobre todo cuando viste su uniforme nuevo y todos le llaman “comandante”- pero no logra entender por qué tienen que marcharse todos con él. Lo lógico sería que su padre se marchara y, al terminar su trabajo, regresara de nuevo a su casa. Y de ser más grande, llamaría personalmente al “furias” para decírselo y rogarle que no le obligara a tener que marcharse de Berlín.

Al final, y sin estar del todo convencido, Bruno termina por aceptar la situación y, tras un viaje en tren, llegan hasta su nuevo hogar. La primera impresión nada más ver el estado destartalado y viejo de su nueva residencia supone una ducha de agua fría en el ya mermado espíritu del niño. Para colmo de males, Bruno deberá hacer frente a los continuos rifirrafes que tendrá que soportar con su hermana mayor Gretel, una niña de trece años, la cual pretende comportarse como una adulta, aunque sólo sea una fachada para ocultar unos sentimientos muy similares a los de su hermano.
 
Tras el desconcierto inicial, el niño se empieza a familiarizar con su nuevo ambiente, el cual está muy condicionado por las alambradas que rodean buena parte de su nueva casa.
Bruno también tendrá tiempo de conocer a personas como Pavel, un anciano que trabaja para la familia y con el que Bruno descubrirá que las cosas no son siempre lo que parecen.
Su padre, tan distante y severo como siempre, sólo hará acto de presencia para recordarle cuál es su deber y cómo se tiene que comportar, algo a lo que Bruno ya estaba acostumbrado, aunque en su antigua y acogedora casa.

Al final, un día Bruno descubrirá que, tras la alambrada, vive gente, muchísima, muchísima gente y, lo mejor del caso, es que todos van vestidos de la misma manera.
Bueno, esto último lo descubrirá al conocer a Shmuel, un niño como él, que vive al otro lado de la alambrada. Shmuel será quien le diga a Bruno que todos los que están con él llevan un pijama a rayas -tanto los niños como los adultos-, además de un brazalete amarillo con una estrella de seis puntas bordada.
 
A partir de entonces, Bruno y Shmuel se encontrarán cada tarde, nada más terminar el primero sus clases, logrando que la monotonía de su nueva vida en Auchvizs fuera un poco más soportable.

La malo es que, como suele ocurrir cuando uno es pequeño, la vida de Bruno está condicionada por muchas cosas, en especial por los soldados al mando de su padre, los cuales no estaban muy por la labor de dejar que Bruno continúe siendo amigo de Shmuel. 
Lo que dichos soldados ignoran, en especial el desagradable teniente Kotler, es que Bruno no es un niño que se rinda fácilmente, tal y como le había enseñado a comportarse su padre.
Por ello, Bruno decide que seguirá siendo amigo de Shmuel pasara lo que pasara y dijera lo que dijera Kotler y todos aquellos soldados que entran y salen de su casa. Una decisión que acabaría sellando su destino y el de toda su familia.

EL NIÑO DEL PIJAMA A RAYAS es una descarada visión, lejos de los matices de grises comentados al principio de este comentario, sobre los campos de exterminio nazis y toda la demencia que se apoderó de una país como Alemania, durante los años en los Adolf Hitler fue el responsable del tercer Reich Alemán.

Bruno representa a todos aquellos alemanes que, inmersos en los rigores de una terrible guerra mundial, no supieron, no pudieron, o no quisieron ver las atrocidades que el régimen estaba cometiendo por toda Europa. Sólo la abuela de Bruno es capaz de denunciar la demencia que rodeaba a los nazis, sus estandartes y sus desfiles, marcando el paso de la oca. Su voz disidente debió enfrentarse a la maquinaria del régimen de terror instaurado por Hitler y sus lugartenientes, sucumbiendo ante el poder de las armas y la intransigencia.

La nueva casa de Bruno se encuentra colindando con las alambradas del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, una de las mejores y más eficientes instituciones en el arte de exterminar ciudadanos de etnia judía y de otras, tales como gitanos. Se calcula que en las cámaras de gas murieron cerca de un millón y medio de personas, en su mayoría pertenecientes a la comunidad judía de Polonia.
No es casualidad que Auschwitz y algunos de los más sangrientos campos del régimen nazis, tales como Sobidór, Treblinka, Belzec o Chelmno, estuvieran situados en suelo polaco. De esta manera se logró exterminar, casi de manera absoluta, a los tres millones de judíos que vivían en Polonia.

Shmuel, el niño que se convertirá en el mejor amigo de Bruno en su nueva casa, era uno de esos tres millones de personas, obligadas a dejar su casa, primero para vivir en un ghetto ideado por la SS de Heinrich Himmler, y luego traslados en vagones de ganado, camino de “la Solución Final” que acabaría con todos los judíos de Europa.
En Auschwitz vivieron sus últimos días, en medio de unas condiciones infrahumanas, expuestos a los desmanes de cualquiera de sus carceleros o de nefastos personajes como el doctor Josef Mengele.

La diferencia del libro de John Boyne con otras aproximaciones de la locura nazi es que ésta se hace desde el punto de vista de un niño alemán, hijo del comandante del campo de exterminio. Para Bruno la vida, a pesar de la guerra, transcurre de una manera tranquila y con todos los lujos que una persona de la posición del padre del niño podía disfrutar, merced a su cargo.

Uno de los mejores pasajes de toda la obra es cuando el niño cuenta la velada en la que el “furias” y su compañera Eva, fueron a cenar a casa de sus padres. El “furias” al que se refiere Bruno es, ni más ni menos, que el Führer, Adolf Hitler y su compañera es Eva Braun. La forma en la que el niño describe toda la situación, en especial su forma de describir al dictador alemán, es precisa, clara y real. Además, describe el irracional comportamiento que se apoderó de buena parte de la población alemana, tras la llegada de un personaje como Adolf Hitler al poder.

En el extremo contario se sitúa el descarnado relato escrito por Ana Frank, la joven judía que permaneció varios años escondida en su casa de Amsterdam con su familia. Ana escribió en su diario todas sus experiencias vividas durante su encierro, las cuales están, como en el caso del relato imaginario, pero igualmente válido, de Bruno despojadas de cualquier artificio innecesario. Cuando Ana y su familia fueron descubiertas, los trasladaron hasta el campo de Auschwitz, aunque Ana moriría de tifus en el campo alemán de Bergen-Belsen, en 1945.

Lo mejor de todo es que EL NIÑO CON ELPIJAMA A RAYAS lo mismo lo pueden leer los niños –según comenta el propio editor, a partir de los doce años- como las personas mayores que piensen que ya lo han leído todo sobre el holocausto de los judíos en la Segunda Guerra Mundial y el legado que toda aquella locura supuso para las nuevas generaciones.

jueves, 2 de abril de 2009

KAFKA Y LA MUÑECA VIAJERA

SIERRA I FABRA, JORDI
Editorial: SIRUELA
Páginas: 147
Precio: 16,90€

De manera inequívoca se suele recurrir a la personalidad, o a la obra del gran literato Franz Kafka cuando nos encontramos ante un problema de difícil solución. Suele ser habitual, en esas situaciones, recurrir a expresiones tales como Esto que nos ha ocurrido es kafkiano. También se suele recurrir al absurdo en el que se ven inmersos los personajes del autor o a los sentimientos de culpa que suelen embargarlos para describir una determinada situación vital.

Lo que muchas personas ignoran es que el mismo Franz Kafka, obsesivo, desilusionado con su trabajo en una empresa de seguros, y dominado por un profundo sentimiento existencialista fue capaz de mantener una breve, pero intensa amistad con una niña en los meses anteriores a su fallecimiento.

También hay constancia, o por lo menos así lo expresaba Dora Diamant -quien fuera su último gran amor y quien le acompañara en sus últimos días- de que Kafka llegó a escribirle varias cartas a aquella misteriosa y casi legendaria niña.

Partiendo de dicha premisa, el escritor Jordi Sierra i Fabra ha escrito Kafka y la muñeca viajera, un maravilloso relato que mezcla fantasía y realidad de una manera magistral. La acción arranca cuando Kafka, durante uno de sus paseos por el parque Steglitz de Berlín se encuentra con una desconsolada y llorosa niña llamada Elsi. Ante los requerimientos del escritor, Elsi le cuenta que está triste, porque su muñeca Brígida ha desaparecido y no sabe dónde buscarla.

Ni corto ni perezoso, Kafka le cuenta que Brígida no está perdida, sino de viaje alrededor del mundo. Ante los atónitos ojos de Elsi, quien pregunta al autor que cómo lo sabe, Kafka le responde que él es un cartero de muñecas, especializado en llevar las cartas de las muñecas viajeras del mundo. Como era de esperar, Elsi le pregunta si él podría traerle las cartas de su querida Brígida, siempre cuando la muñeca le mandara alguna, requerimiento que fue respondido de manera afirmativa por el escritor.

A partir de ese momento, Kafka dedicará las tres siguientes semanas de su vida a escribir toda una colección de cartas, relatando las andanzas de Brígida, la cual emulará las aventuras del mismísimo Phileas Fogg, paradigma viajero creado por el no menos genial literato Jules Verne. Como no podía ser menos, Kafka invertirá todo su tiempo libre y sus cualidades literarias en escribir las más maravillosas y atractivas cartas para su pequeña amiga Elsi, demostrando una enorme sensibilidad para con la pequeña.

Son pequeñas obras maestras donde el escritor se pone en la piel de una intrépida muñeca que está inmersa en un viaje de descubrimientos continuos, al igual que su dueña, Elsi. Al final, la pequeña Elsi descubrirá, gracias a los relatos de su intrépida muñeca escritos por Kafka muchos de los secretos de nuestro mundo, los cuales permanecen ocultos para los niños hasta que éstos llegan a ser mayores. Kafka y la muñeca viajera entremezcla la propia vida del escritor nacido en Praga y considerado uno de los más importantes autores del pasado siglo XX, con la portentosa imaginación del escritor catalán Jordi Sierra i Fabra.

La novela pretende ser una reconstrucción de la mencionada y enigmática amistad entablada por Kafka y una niña alemana, a finales de 1923 y principios de 1924, rellenado así aquellos pasajes que habían quedado incompletos desde la muerte de Kafka y, posteriormente de Dora Diamant, las dos únicas personas al tanto de tal amistad, además de la desconocida niña. Jordi Sierra i Fabra logra, con una prosa cuidada, medida y precisa la que, posiblemente, sea su mejor obra hasta la fecha, algo complicado si se tiene en cuenta que el escritor es responsable de, al menos, tres centenares de libros.

Kafka y la muñeca viajera es una lectura recomendada para los más pequeños, pero, como ocurre con otras obras del autor, también es un placer para el lector adulto. La obra tiene una lectura sencilla, pero no exenta de calidad, y otra más reposada donde se repasan algunos temas propios de edades más adultas que muchas personas tienden a olvidar a medida que cumplen años. De ahí la tremenda validez de una obra como ésta, justamente galardonada con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil del pasado año 2007.