sábado, 4 de julio de 2009

MENSAJERO DE LAS ESTRELLAS. GALILEO GALILEI.

Texto e ilustraciones: Peter Sísmensajero_estrellas
Tomo en tapa dura, de 36 páginas, a color
ISBN: 978-84-264-3730-3
Precio: 15,95€
Editorial Lumen


En la ciudad de Pisa, el 15 de febrero del año 1564, nació un niño con estrellas en los ojos. Sus padres lo le llamaron Galileo.
De esta forma tan simple y hermosa comienza el libro “Mensajero de las Estrellas. Galileo Galiei” escrito e ilustrado por Peter Sís.

La narración empieza situándonos en la Italia en la que nació el científico y erudito para luego ir desgranando las distintas etapas de su vida.
Sís recurre, no solamente a unas ilustraciones que recuerdan muchos a las que adornaban los códices medievales, sino que también utiliza los no menos atractivos caligramas -creados por Guillaume de Apollinaire- para dotar a los textos de un ritmo visual.
La combinación de distintas caligrafías, sumado a los elementos antes comentados, dan como resultado, un libro tremendamente atractivo de leer, visualmente hablando.

No obstante, el empeño del autor no se centra, solamente, en hacer unas bonitas páginas, sino en ser fiel a la vida de uno de los grandes pensadores de nuestra historia.
Gracias al trabajo de Peter Sís podemos conocer sus primeros trabajos, en especial el primer telescopio con el que Galileo empezó a observar las estrellas. Noche tras noche, Galileo miraba a través de su telescopio y anotaba todo lo que observaba. Y entonces publicó sus observaciones en un libro que tituló “El mensajero de las estrellas”.

Resulta realmente gratificante ver como Sís hace especial hincapié en las ansias por aprender y conocer los misterios del universo, en contraposición a nuestra sociedad donde lo que se premia es el éxito fácil sin ninguna base sólida.
Claro que Sís tampoco rehúye contar los problemas que tuvo Galileo por causa de sus estudios, en especial aquellos relacionados con la sinrazón y el fanatismo de la Iglesia Católica de la época. Ordenaron a Galileo que dejara de creer en aquello que podía ver con sus propios ojos.

El juicio, y la condena, una de tantas mascaradas orquestadas por el tribunal de la Santa Inquisición, solamente pudieron callar la voz de Galileo, pero no la verdad que se movía en los cielos. Galileo fue condenado a pasar el resto de su vida encerrado en su casa bajo vigilancia. Pero seguía con la mente llena de estrellas, y nadie podía impedirle pensar en las maravillas de los cielos y los misterios del universo. E, incluso después de quedar ciego, nadie pudo impedir que transmitiera sus ideas a otras personas, hasta el día en que murió. Y sus ideas le sobrevivieron.

El libro termina con el perdón que la Iglesia Católica le otorgo 300 años después del sinsentido que lo condenó por afirmar lo que hoy todos sabemos; es decir, que la tierra NO ES el centro del universo y que el sistema Tolomeico estaba equivocado.

“Mensajero de las Estrellas. Galileo Galilei” es un libro pensado para los más pequeños, pero merece la pena que los mayores lo lean, antes de caer en los extremos que, por causas ideológicas y/o religiosas, sumieron a nuestra sociedad en una era de oscuridad e ignorancia.

Quizás, quien mejor definió la importancia de Galileo Galilei, fue William Shakespeare otro genio –en este caso de las letras- nacido el mimo año que el erudito italiano.

No te asustes de la grandeza: unos nacen grandes, otros alcanzan la grandeza y otros tienen la grandeza suspendida sobre sus cabezas. (Noche de Reyes, acto II, escena V)

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