viernes, 1 de agosto de 2008

X-FILES: EN HONOR A LA VERDAD

Autor: Sara Martín.
Editorial: Alberto Santos Editor
Páginas: 384 páginas en B/N
Precio: 18€

En un medio tan voraz y despiadado como lo es la televisión actual, donde se cancelan series tras emitirse tres o cuatros capítulos, el éxito de Expediente-X continúa siendo un referente para cualquiera que desee triunfar en dicho medio.
Creada por Chris Carter a principios de los años noventa su acierto radica en una elemento muy simple: Carter intuyó que había un hueco que la televisión que había que llenar y consiguió hacerlo suyo.
Después el creador de lo que hoy se conoce como La mitología de Expediente-X reunió una variada serie de piezas para lograr que su idea prosperara.
Aparte del acierto visionario de Carter, el gancho principal de la serie es la inusual química entre el crédulo Mulder y la escéptica Scully. Carter explica que la pareja brotó de una dicotomía en su cabeza, y que los dos representan su deseo de creer y su incapacidad de hacerlo.

Carter y todo se equipo debieron enfrentarse a la titánica tarea de lograr que la serie aguantara nueve temporadas en antena, algo que, a la vista de como se mueve el medio en la actualidad, supone un logro más que encomiable.
No obstante, Expediente-X esconde muchos más elementos que la búsqueda de la verdad encabezada por el obsesivo agente Mulder y los deseos de encontrar bases racionales y científicas en los sucesos que se desarrollan en la narración, papel que representa la agente Dana Scully. La serie presenta un fresco que reúne las características propias de la época en la que nació, principios de los años noventa, además de aglutinar referentes propios de las décadas inmediatamente anteriores.
Por ello, el trabajo de la profesora de Literatura Inglesa y Estudios Culturales en la Universidad Autónoma de Barcelona e investigadora Sara Martín, autora del libro EXPEDIENTE-X. EN HONOR A LA VERDAD, tiene mayor valor.

Por un lado, el libro recorre toda la génesis y los distintos estadios que Chris Carter debió superar para que su idea llegara a las pantallas y sin tener que renunciar a demasiadas cosas. Después vino el buscar a la pareja protagonista, los ya mencionados Mulder y Scully, a los cuales daban réplica los actores David Duchovny y Gillian Anderson, todos unos desconocidos para la mayoría de los espectadores.
En un principio el empeño de Carter por la pareja de actores pudo parecer un tanto suicida, aunque el tiempo se encargó de demostrar su acierto.
Por último, Carter supo rodearse de un sólido y resolutivo grupo de guionistas, los cuales supieron tejer toda una telaraña de conspiraciones, medias verdades y amenazas en la sombra mucho más letales y desasosegantes que muchos de los monstruos que se dieron cita en la serie.
A todo ello contribuyó el plantel de secundarios o protagonistas frecuentes que rodearon a la pareja de investigadores del FBI durante sus misiones.

De todos ellos, destacan por méritos propios, Walter Skinner –su superior directo-; C.B.G Spengler, más conocido como el Fumador; Alex Krycek, némesis maligna de Mulder; los agentes Doggett y Reyes, responsables de la narración tras la desaparición de Mulder, al final de la séptima temporada; y el trío Byers, Langly y Frohike –los pistoleros solitarios-. Gracias a todos ellos la serie fue creando, tal y como muy buen comenta la autora, toda una mitología, la cual ayudó a que los espectadores acabaran haciendo suyas muchas de las premisas creadas por Carter y su equipo.

Sin embargo, el gran acierto del libro reside en el análisis que realiza de todas la influencias que una serie como Expediente-X lleva implícitas para quienes sepan encontrarlas. Llegados a este punto quiero aclarar una cosa. Cuando se habla de un estudio en profundidad de un determinado tema, en especial cuando éste viene de una persona relacionada con el mundo académico –caso de la autora- se tiene la tendencia a colgarle el calificativo de tocho, peñazo o cualquier otro adjetivo ciertamente peyorativo. No negaré que en algunos casos ocurre eso, pero no en el libro de Sara Martín. Ésta logra que el tono formal y académico de su estudio haga que el lector disfrute de una amena, pero rigurosa, lectura sobre las bases culturales, sociales e ideológicas presentes en la serie de Carter.

La propia escritora lo resumía durante la presentación del libro en la ciudad de Barcelona. Este libro combina el texto académico con la pasión de una fan por la serie de Expediente-X –mezcla de docencia y entusiasmo- si lo quieren de una manera más gráfica.
De ahí que, junto al análisis de la personalidad de los principales protagonistas de la serie -los agentes Mulder, Scully, Doggett y Reyes- encontremos capítulos que hacen referencia a los personajes predecesores de la serie, tales como Sherlock Holmes y su inseparable doctor Watson, los agentes Dale Cooper (Twin Peaks), Clarice Starlin (El silencio de los corderos) o la serie The Night Stalker.

Además, Sara Martín gusta de explicar los pequeños detalles que rodean a la gran conspiración que siempre impide que Mulder encuentre la verdad que tanto ansía encontrar, apoyándose en los acontecimientos que determinaron la política y la sociedad del mundo en general y de los EEUU en particular durante los cincuenta, sesenta y setenta.
Puede que en esa capacidad de síntesis de la autora radique el verdadero valor del libro, consiguiendo situar al lector en el ambiente en el que se mueven los protagonistas.
Tampoco me quiero olvidar del sentido del humor con el que la escritora sazona la narración, herencia directa de la misma serie.

El resultado es una amena, apasionante y recomendable lectura, ideal para todos aquellos que disfrutamos con la serie de Expediente-X y para todos los amantes del fantástico en general. A todo ello contribuye la cuidada y acertada maquetación con la que cuenta el libro. Ésta se nos presenta como si se tratara de los archivos rescatados del fuego por el propio agente Mulder tras ser incendiados por el Fumador. Un trabajo que merece ser reconocido y que ayuda, enormemente al disfrute de la lectura.

La autora, Sara Martín, tras su libro Monstruos al final del milenio (Alberto Santos 2.002) demuestra que se puede ser rigurosa sin por ello perder frescura, tal y como lo demuestran las casi cuatrocientas páginas que conforman este libro.
Les recomiendo tener cerca la serie original y así poder comprobar lo acertado de los comentarios de la autora sobre cada una de sus temporadas.

Agradezco a Alberto Santos Editor las facilidades dadas para la redacción de esta reseña y a Eduardo Serradilla por la cesión de esta reseña para publicarla en el blog.

El copyright (C) de Fotografía de Gillian Anderson y David Duchovny es propiedad de 20th Century Fox 2002

 

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