domingo, 15 de abril de 2007

TRANSPORTES GONZALEZ E HIJA: UNA VIDA SOBRE RUEDAS

Autor: María Amaparo Escandón
Editorial: Ediciones Maeva
Páginas: 255 páginas
Precio: 20 euros   

Libertad González, ciudadana estadounidense, cumple su pena en una cárcel mejicana por haber cometido un crimen del que, sin embargo, se resiste a hablar. Las palabras no le salen por mucho que lo intente, y sus compañeras de prisión ya han llegado hasta a hacer apuestas de qué fue lo que hizo. Que si será ladrona, que si mujer de un narcotraficante, que si mató a alguien… y así se pasan las horas, pero Libertad no dice nada.

Sin embargo, un buen día Libertad descubre una estupenda manera no sólo de combatir el tedio de la vida carcelaria, sino de liberarse de aquello que le tiene angustiada. Para ello crea un club de lectura donde las presas se pueden entretener escuchando sus lecturas de cualquier libro a su alcance, con el pretexto de que la historia que les va a contar es tan grande que no cabe en un libro solo.

Desde ese momento, un día a la semana el Club de Lectura, con Libertad como voz, se celebra en la “biblioteca” del CEPEFERESOMEX -el Centro Penal Femenil de Rehabilitación Social de Mexicali- un evento que cada semana reúne a más internas, por no hablar de las guardias.

Lo curioso del caso es que Libertad lee en voz alta lo que se conoce como una “road novel”; es decir una historia donde se habla de camioneros, transportistas, carreteras y muchos kilómetros, que, a su vez, resulta ser la historia de su vida.
De este modo nos enteramos de que Joaquín, el padre de Libertad, se hizo camionero porque el destino es así de caprichoso, o que, por la misma razón, la madre no sea más que un recuerdo.

En esta historia se aprecian las diferencias existentes entre EEUU y Méjico, ya que tal y como asegurará Joaquín/ Speedy/ Romeo/ Melquíades/ Abundio, en EEUU construyen carreteras para que duren toda la vida y casas que sólo duran 10 años, mientras que en Méjico las carreteras son un asco y uno se despide de su casa con los pies por delante y en un ataúd.

La propia Libertad, en si misma, es un fiel reflejo de esto, ya que ella es morena con los ojos verdes, habla español mejicano e inglés perfectamente, es culta, pero no ha ido a la escuela, y sabe cuidar de una casa sin haber vivido nunca en una.  Tales características hacen de ella un ser extremadamente valorado en el CEPEFERESOMEX, ya que gracias a ella el centro penitenciario pasa a tener playa, club de lectura, y posteriormente spa y salón de manicura.
Y es que tal y como dice la Yanisyoplin, “los que se lo pierden son los criminales de Estados Unidos”.

Si quieren saber más de esta apasionante historia que, con razón, fue declarada libro del año 2005, no duden en adentrarse en sus páginas. No se arrepentirán.

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