sábado, 17 de marzo de 2007

MEMORIAS DE UNA GEISHA

Título: Memorias de una Geisha 
Autor: Arthur Golden
Editorial: Ediciones Punto de Lectura
Páginas: 672 páginas
Precio: 9.95 euros  

Cuando una persona occidental empieza a nombrar cosas de Japón casi siempre aparecen los mismos elementos; es decir, el Monte Fuji, los samuráis y las geishas. Éstas, musas de innumerables obras japonesas, siempre han estado rodeadas de un aura misterioso, provocativo y, por supuesto, sensual.
Ahora, de la mano de Arthur Golden, podemos meternos de lleno en la vida de estas mujeres que consagran su vida al estudio de la danza, la seducción, el canto y la conversación para sobrevivir en un mundo totalmente machista.

Esta obra, contada en primera persona por una mujer que fue geisha en Gion, la zona más selecta en cuanto a geishas se refiere, nos consigue transportar al Japón de antes de la II Guerra Mundial, a un país en donde la diferencia entre pobres y ricos era tan palpable como chocante.
Chiyo, la protagonista indiscutible de esta historia, y Satsu son dos niñas, hijas de un paupérrimo pescador, que, ante la enfermedad de su madre y la pobreza de la familia, se ven vendidas, tras pasar por un espantoso reconocimiento, a una okiya, lugar en donde viven las geishas y las aspirantes a ello, lejos de su lugar de nacimiento y, por supuesto, separadas, dado que Chiyo, la menor, es mucho más bonita que su hermana mayor. Además, Chiyo cuenta con unos ojos espectaculares para una niña japonesa, unos ojos de color gris.
Tras el susto inicial de verse lejos de todo lo que había conocido, la niña decide que debe adaptarse a su nuevo hogar, tan lleno de lujo, colorido y sofisticación. No obstante, eso no le va a ser nada fácil, pues la geisha que vive allí, Hatsumono, una mujer fría, cruel, calculadora y envidiosa, no parará hasta hacerle la vida imposible, tanto que Chiyo decidirá escaparse con su hermana, tras haberla encontrado para su horror en una jorou-ja, ejerciendo de prostituta.

La fuga de Chiyo resulta un desastre, se rompe un brazo y, como castigo, se le prohíbe ir a la escuela a formarse para ser una geisha, por lo que jamás podrá llegar a ser una de ellas. Además, el odio que le tiene Hatsumono es tal que ninguna otra geisha se atrevería a ser la hermana mayor (ritual de geishas, por el que una geisha experimentada acoge a una geisha aprendiza para cuidar de ella, enseñarle el trabajo y para que conozca a muchos hombres) de Chiyo.

El destino de Chiyo parece ser de criada de por vida, atender los caprichos y tonterías de Hatsumono, y preparar la cara para recibir sus bofetadas. Sin embargo, su vida cambia desde el momento que la geisha Mameha, una geisha de primer nivel, independizada, se interesa por Chiyo y se ofrece a ser su hermana mayor.

Contada con rigurosa precisión, tanto en cuanto a lo que al mundo de las geishas se refiere, como al Japón de la época, la lectura de este libro es amena, y adictiva. Aparte de la propia historia vital de Chiyo, conoceremos secretos, modos de vestir, instrucciones de cómo se debe dormir para que no se le estropee a una geisha su magnífico peinado, etc.

Ahora podemos disfrutar, además, de las aventuras de Chiyo en pantalla grande, gracias a Ron Howard, que ha decido adaptar esta magnífica novela al cine.

1 comentario:

  1. Bellísimo relato que relata unas costumbres y una cultura ajena a nosotros. No escatima en detalles por duros que sean y demuestra una vez más que para las mujeres en toda epoca, lugar y situación las cosas han sido 100 veces más díficiles.

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