viernes, 16 de marzo de 2007

LA HERBOLERA

Título: La herbolera: una joven curandera acusada de brujería 
Autor: Toti Martínez de Lezea
Editorial: Ediciones Maeva
Páginas: 480 páginas
Precio: 11 euros 


En pleno Renacimiento, en lo que ahora se conoce como El País Vasco, tuvo lugar un proceso “cristiano” que acabó con miles de mujeres gritando en la hoguera, acusadas de brujería. Sin embargo, tras estos crímenes legales se escondían intereses que en nada tenían que ver con contentar a la iglesia católica y sí a los propios deseos terrenales de los verdugos.

Toti Martínez de Lezea nos transporta de lleno al País Vasco rural de aquellos tiempos, donde conoceremos de primera mano la existencia de una familia -compuesta solamente por miembros femeninos- que desafía abiertamente las convenciones sociales que impone la Iglesia. De esta forma veremos que la abuela tan sólo baja a misa para los funerales, que la madre de la protagonista no se casó ante Dios, o que Catalina –que así se llama la protagonista de este relato- no está educada según los preceptos religiosos, sino que le han enseñado las costumbres tradicionales del lugar, o paganas según qué se piense.

Catalina de Goiena, hija y nieta de curanderas, tiene, además, el don de sanar. Sabe si un animal va a curar o no, y gracias a las enseñanzas de su abuela y su madre sabe hacer emplastos, tisanas, reconocer hierbas y plantas. Este don es, según se cuenta, un regalo de la Dama -diosa de esos parajes- y debe hacer buen uso de él.

Es por esta razón que con quince años, y tras aprender todo lo que podía de su madre y su abuela, debe partir a estudiar con otra persona que le enseñará a cuidar de personas. Debido a su sexo, le está prohibido estudiar para ser médico –físico, en esos tiempos- pero sí puede ser partera y ayudar a traer niños al mundo.
Don Diego de Olea, uno de los físicos de la localidad de Tabira, acogerá a una joven inexperta Catalina y con la ayuda de Josefa, una experta partera, conseguirá en dos años transformar a la joven llorosa en una mujer experta y preparada hasta para ayudar en los partos más difíciles.

Los problemas empiezan una vez Catalina vuelve a Tabira por segunda vez y empieza a ejercer de partera. Muchos en la localidad no ven bien que una mujer viva sola sin directrices de un hombre, otros no aceptan el hecho de que una mujer analfabeta sepa cómo curar a enfermos con una maestría que ellos no tienen, otros no consiguen quitarse de la cabeza las sinuosas formas de una mujer a la que no pueden tener, algunos están enfrentados con una mujer por temas de tierras…

Todo ello, de una forma u otra, va a afectar la apacible vida de los vecinos de Tabira y culmina en la quema de varias mujeres acusadas de brujería.

La pregunta que se nos queda al terminar de leer la historia es ¿realmente fue un acontecimiento cristiano para purgar el Mal de esas tierras o, por el contrario, Satanás se apoderó de los mandamases de esas tierras y condenó a mujeres inocentes?

Como siempre, depende en lo que se crea. Y no voy a ser yo quien diga lo contrario.

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